En el ascensor del supermercado.

Me levanté por mañana temprano para ir al supermercado y hacer la compra de la semana. Estaba lloviendo y hacía algo de frío así que me tomé un café caliente y me puse algo impermeable para no mojarme. Al salir de mi casa me entraron ganas de mear y pensé; voy a mear antes, no vaya a ser que me pille en el supermercado y como sé que casi siempre están los baños precintados, con la calentura me vaya a mear encima.
Terminé de mear y sentí como un pequeño calambre que me indicaba que pronto tendría que cagar también, y bastante, porque la noche anterior comí demasiado y lo que vendría sería grande.
Como sabía que pronto tendría que cagar mal, decidí ponerme un pañal por si acaso me entraban más ganas, no estuviesen los baños operativos y no encontrara ningún sitio donde hacerlo.
Me monté en el coche y llegué al supermercado. Todo estaba bien. Llevaba una chaqueta que me cubría todo el culo y el pañal era de una talla pequeña por lo que nadie podría imaginar lo que en realidad pasaba.
Terminé de comprar y todo seguía bien. En ningún momento volví a sentir la necesidad de cagar ni de mear, aun habiéndome tomado el café con leche. Pagué y empujé el carro hasta el ascensor. Ya dentro, nada más cerrarse las puertas sentí un calambrazo que me dejó paralizado y pensé; me puedo cagar aquí que estoy ahora solo. Lo segundo fue un retortijón y descaradamente me rendí…
En lo que tardó en subir desde la planta 0 a la 2, me cagué encima. No sé si cogí el ascensor más lento pero a mí se me hizo interminable aunque había pasado todo tan rápido.
Sentía algo extra, enorme y caliente, dentro del pañal y creando una protuberancia y sensación de tensado en la parte de atrás del pantalón vaquero que no puede evitar tocarme para comprobar que era real, mientras al mismo tiempo iba entendiendo que me había cagado en el pañal en un ascensor, que era mierda lo que tenía en el culo y que empezaba a oler.
Necesitaba que se abrieran las puertas lo más rápido posible y que no me encontrara a nadie de frente y menos a alguien conocido. Había sido una cagada demasiado grande. Estaba intentando interpretar, poniendo mala cara y tapándome la nariz con el brazo por si al salir me cruzara con alguien, y de alguna manera hacer creer que era el ascensor lo que olía mal pero no yo el causante.
Se abrieron las puertas y salí tranquilamente como si no pasara nada pero un poco angustiado pues si no llega a ser por la chaqueta que lo ocultaba, se hubiera visto el bulto incluso a través de las cámaras. Olía bastante; era imposible disimularlo pero ya solo quedaba llegar al coche…
Mal asunto. El coche estaba en la 1ª planta no en la 2º. No daba créditos. Tuve que entrar otra vez en el ascensor y bajar a la primera. Esta vez fue más rápido y tampoco me crucé cara a cara con nadie. De todas las personas que había por allí ninguna se hubiera imaginado en las condiciones que me encontraba.
Cuando metí toda compra en el maletero, devolví el carro a su sitio y volví a mi choche, comprendí que no podía conducir en estas condiciones; el pañal era pequeño y la carga demasiado grande; se saldría por todas partes y encima ya tenía ganas de mear… necesitaba andar. Así que cerré el coche, lo dejé en el parking con toda la compra y me fui dando un sigiloso paseo hacia mi casa.
Dos kilómetros andando con un pañal super cagado intentando guardar el tipo mientras disimulaba hablando por teléfono con amigos. A cada paso sentía que el pañal cedía y se bajaba con el peso y yo me tiraba para arriba; una y otra vez, sutilmente, del calzoncillo que llevaba encima del pañal y sufriendo para no mearme encima; no lo hubiera aguantado el pañal; no quedaba sitio…
No me paré con nadie conocido, fingía que tenía prisa mientras sentía que algo grande se movía de un lado para el otro debajo de mi chaqueta y que seguramente se notaba.
Una vez llegado a mi casa sin ningún infortunio, cogí el móvil y gravé el estado que arrastré todo el camino. No pude aguantar mucho más las ganas de mear y tarde en mearme lo mismo que en cagarme; fue una meada también muy rápida y deseada; que tampoco agravó mucho más el daño dentro del pañal.
Qué rabia… si me hubiera meado por el camino quizás no se hubiera notado mucho aunque a cada paso se haga más grande el daño. Y menos mal que llevaba el pañal sino, está claro, que me lo hubiera hecho en los pantalones.
Cuelgo el video para los más curiosos.
Saludos.

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